El día que pasó la DANA estábamos en casa, en Catarroja. Yo soy de allí de toda la vida, estaba yo con mis hijos. Hasta las 19,30 no fui consciente de lo que estaba pasando fuera de casa, me asomé al balcón y el agua ya iba por la mitad de la pared de los bajos. MI calle se había convertido en un río con un gran caudal y con mucha fuerza. Es verdad que empecé a ponerme nerviosa porque no sabía qué hacer, no me lo esperaba, porque nunca había visto algo igual… Llamé a mi familia, llamé a la gente cercana, pedí oración en la comunidad y preparé a los niños y preparé ropa, maletas, cosas necesarias por si teníamos que abandonar la casa, yo vivo en un primero. Por si teníamos que subir a la casa del vecino o a la terraza o cualquier cosa porque veía que el agua subía en poco tiempo con mucha rapidez. Los niños se quedaron dormidos pronto, yo también llegué a quedarme dormida de los nervios.
Es verdad que no temí por mi vida ni por la vida de los niños pero sí me preocupaba perder mis seguridades, mi hogar… Cuando vi que el agua se estabilizaba y empezaba a bajar pude descansar y ver que no nos tocaba. Que sí hemos perdido el coche, mi familia también algunos coches, mis primos y mis tíos han perdido la casa con todo, pero bueno…
Yo quería hablar de la Providencia, de todas las ayudas que estamos recibiendo, de cómo el Señor mueve los corazones de las personas que nos están dando su tiempo, su s fuerzas, su energía, sus bienes, su dinero, tantas cosas… su presencia. Empezando desde la parroquia mía de Valencia que desde el primer momento se ha puesto en marcha, hasta poder definir mi situación actual que es que estamos viviendo en casa de una hermana de mi parroquia que se ha ofrecido gratuitamente a acogernos el tiempo que haga falta. Para que yo pueda venir a trabajar y pueda sacar adelante a mi familia. También se han orecido a acogerme a los niños gratuitamente el tiempo que haga falta, me han dejado un coche. Todo sin buscarlo, ha sido el Señor que ha preparado un camino y que solo teníamos que decir sí y seguirlo.
Eso en mi caso, pero en el caso de mi familia tantas cosas, nos están trayendo comida, pañales, agua embotellada, de todo… pero es que a mi familia que ha perdido la casa tanta providencia de gente que les ha ayudado a sacar los muebles, a sacar los electrodomésticos, a limpiar… gente profesional que se les ha ofrecido a reconstruir. Me desborda ver que, en medio del caos, del sufrimiento el Señor enciende una llama en el corazón de las personas y nos mueve al amor en acción como decía Santa Teresa de Calcuta, es en las necesidades reales y es verdad que no solo a los cristianos. Aquí estamos siendo todos uno porque al final esta es la esencia del hombre, llevamos la imagen y semejanza de Dios. Estoy contenta dentro de todo, me está costando asimilar la situación, pero estoy muy agradecida, miro con esperanza al futuro. Es verdad que va a costar que es incierto pero el Señor siempre va por delante y lo estoy viendo. Gracias.

