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Las armas de la luz. Calzados con el celo por anunciar el Evangelio de la paz.

16/02/2025

El domingo 16 a las 18 horas ha continuado la catequización dirigida a matrimonios y novios que la Parroquia está impartiendo bajo el título de Las armas de la luz. Con una asistencia de más de 80 personas, en esta ocasión ha sido Ignacio Benavent el encargado de impartir la sesión. Ignacio es el vicario de la parroquia de la Asunción de Ribarroja y estuvo de diácono en Santiago Apóstol el curso pasado.

El neosacerdote ha comenzado la sesión haciendo una llamada a que la vida del cristiano se desarrolla en un combate constante cuyo campo de batalla es el corazón asediado por los espíritus del mal y que es decisivo darse cuenta de que vivimos en una moral de combate frente a la actual moral de la jovialidad o del divertimento.

Después de la introducción ha repasado las armas anteriores. “Ceñidos con la verdad” que nos lleva a no vivir con esquemas fijos, haciéndonos libres de tradiciones, y dejando fluir al Espíritu, y “armados con la armadura de la justicia”, que no es otra cosa que vivir en la voluntad de Dios, en su santo temor.

Tras ello ha entrado de lleno en los significados de los términos de esta nueva arma. Ha destacado la importancia del calzado en la batalla pues los pies son decisivos, tanto para la estabilidad como para la agilidad en el combate. Un calzado relacionado con el celo, que en el Nuevo Testamento tiene que ver con estar bien fundamentados y preparados para las buenas obras, para testimoniar la fe, y para esperar con ansia al esposo. Todo ello para anunciar la Buena Noticia de la paz que se relaciona con la reconstrucción de las relaciones rotas y con la abundancia. “¿Y qué mayor abundancia que el Reino de Dios? Vivir en paz es acogerlo”.

En palabras del sacerdote el Reino es “tocar una vida auténtica, que alguien ha tenido misericordia de nosotros, Dios, que abre un nuevo camino, el de la paz”. Acoger esto es ser lanzado a la misión de anunciar que Dios ama a todos, “Creí, por eso hablé” dice San Pablo.

Finalmente ha hecho alusión a cómo encarnar esto en la vida conyugal, fundamentalmente a través de dos movimientos. El primero es la llamada a disfrutar de la abundancia de bienes del matrimonio: “La vida conyugal es un regalo, es el regalo de Dios para tocar el Reino en tu esposo, en tu esposa, ver a Cristo detrás. El matrimonio no es una prisión”. El segundo es la gran posibilidad de vivir el matrimonio en constante reconciliación, “que los pecados no separen, que lo que separa el juicio, el rencor… se vuelva a unir”. Benavent ha destacado que en el acto conyugal si no se da en la reconciliación “lo que habla el cuerpo no lo habla el corazón y este se rompe”. Ha concluido con la famosa frase de san Juan Pablo II, “El amor siempre vence” porque eso es lo que el matrimonio es capaz de hacer presente al hombre de hoy.

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